Hydrolive | Obtención del hidrógeno molecular
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Obtención del hidrógeno molecular

Obtención del hidrógeno molecular

El hidrógeno puede administrarse por inhalación, disuelto en agua y mediante estrategias que afectan a la producción del hidrógeno endógeno. El hidrógeno disuelto en agua es el método más conveniente para proporcionar hidrógeno molecular de forma fácil y segura.

Uno de los métodos más utilizado para obtener agua hidrogenada es la electrólisis. Con este método se obtiene agua reducida rica en hidrógeno, la cual tiene un pH alcalino, bajo contenido en oxígeno disuelto, alto contenido de hidrógeno molecular y potencial redox extraordinariamente negativo.

Esta forma de hidrógeno obtenido en el agua reducida por electrólisis es considerada “hidrógeno activo” porque ha demostrado que neutraliza especies reactivas del oxígeno y protege al ADN, ARN y proteínas del daño oxidativo.

Los electrodos de titanio recubiertos de platino son los más utilizados para hacer la electrólisis del agua y son los que presentan los aparatos comercializados para producir agua reducida por electrólisis. En el cátodo, se generan átomos de hidrógeno (hidrógeno activo) y moléculas de hidrógeno, además de nanopartículas minerales.

El consumo continuado de agua hidrogenada puede tener efectos incluso a concentraciones de 0,2 ppm (partes por millón) debido a que la exposición continua al hidrógeno puede modificar los componentes de la sangre hacia un estado reducido o alcalino, influyendo indirectamente en el estado oxidativo de los tejidos.

Hydrolive proporciona una concentración de hidrógeno disuelto de 0,6 ppm. Esta concentración es adecuada para neutralizar los radicales hidroxilo (·OH) pues se ha comprobado que la concentración mínima capaz de eliminar estos radicales es de 0,2 ppm y esta correlación es dosis-dependiente hasta 0,4 ppm, por encima de la cual el efecto se estabiliza y no aumenta la eficacia antioxidante.

En 1960, se aplicó por primera vez en medicina como un agua beneficiosa para la salud, y en 1966 el Ministerio de Sanidad japonés admitió que el agua reducida por electrólisis era efectiva en diarrea crónica, indigestión, fermentación gastrointestinal anormal e hiperacidez, llegando a autorizar dispositivos para producirla en casa.

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